
Son como las 3 a.m ; me despierto con la sensacion de haber soñado cosas inconfesables, y hoy como las demás noches me despiertan las voces que vienen desde el lado desocupado de la casa... pero hoy es diferente...hay algo en el fondo de mi que me llena de ira y adrenalina desmesurada... como siempre negligente, me levanto de la cama, voy a la cocina, saco un cuchillo y me dirijo hasta las voces, consiente en el fondo que mi acto es vano.
Me asomo con los pelos de punta, incapaz de cruzar esa puerta polvorienta por el deshuso.... y en un ridículo intento de demostrar esa valentía de la que siempre he sido ajena, grito:
-crees que me das miedo imbécil??!
Recalco: ridículo
Los sentimientos que me abordaron en el inicio de esta "azaña" parecen no haber desaparecido, solo se ven contrastados con una inusual clase de razonamiento de madrugada, un grito desesperado de mi subconciente por que vuelva a la cama. Inevitable e indudablemente romantica, hago caso omiso a mi pobre pepe grillo y cruzo la puerta.
Dos pasos adentrada en la penumbra de la habitación, me quedo quieta y susurro algo inevitable:
-Mejor me voy...
pero al instante algo, quizás alguien, se aferra de mi pierna izquierda erizandome aun mas la piel debajo de mi pijama con diseño de bolitas; quedo petrificada y solo atino a mover los deditos de los pies en un intento de credibilidad; así paso los siguientes 10 segundos y cuando al fin vuelvo a sentir la libertad de mi pierna no dudo en dar media vuelta y largarme de hay, pero nuevamente víctima quizás de mi imaginacion descontrolada, siento un cosquilleo espectral en la nariz, un cosquilleo que se vuelve frió y congela los músculos de mi cara, nuevamente paralizada por algo, quizás por alguien, me limito a esperar prudente, jamas paciente, los siguientes minutos de tortura, esos minutos en que sentí que mi pecho se volvía de piedra y la cabeza se rebolvia en divagaciones, solo me quedo parada recordando cuentos sobre muertos y fantasmas, recordando todas las películas de terror en las insulte a los protagonistas por la estupidez de ir a ver que pasaba.










